Para quien no lo sepa, un pancake no es otra cosa que una tortita, así como un muffin es una magdalena, sólo que más cara.
Todo esto de las tortitas tiene un trasfondo religioso que, desde mi impiedad, trataré de explicar —cualquier tipo de error, acháquese al copista—.
Resulta que el Shrove Tuesday (Martes de Carnaval), día precedente al Ash Wednesday (Miércoles de ceniza), es el último día antes de la Cuaresma (Lent en inglés), época de sacrificio y expiación para la purificación del alma.
Es por ello que, antes de empezar la purificación, no está mal hincharse a tortitas. Es típico comerlas en casa, y pubs, bares y restaurantes también las sirven.
La tradición no tiene mucho más, pero me parece remarcable que, por primera vez, el festejo no precise de la ingesta de alcohol (se estarán reservando para San Patricio).
Como curiosidad, el miércoles siguiente no era extraño ver gente (venerables ancianos, sobre todo) con una cruz negra en la frente.
Por lo visto es algo común también en España, pero un servidor no había tenido el gusto de observarlo.
Desde Dublín, aún con acidez estomacal y esperando el 17 de marzo, me despido.
Vale.



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